AL PECADO, MISERICORDIAS CONSTANTES

Apr 30, 2026

Salmos 106:34-48

No destruyeron a los pueblos que el Señor les había señalado,sino que se mezclaron con los paganos y adoptaron sus costumbres.Rindieron culto a sus ídolos que fueron una trampa para ellos.Ofrecieron a sus hijos y a sus hijas como sacrificio a esos demonios.Derramaron sangre inocente, la sangre de sus hijos y sus hijas.Al ofrecerlos en sacrificio a los ídolos de Canaán, su sangre derramada contaminó la tierra.Se hicieron impuros por esos hechos; se prostituyeron con sus acciones.

La ira del Señor se encendió contra su pueblo; su heredad le resultó aborrecible.Por eso los entregó a los paganos y fueron dominados por quienes los odiaban.Sus enemigos los oprimieron, los sometieron a su poder.Muchas veces Dios los libró; pero ellos se obstinaron en su rebeldía y se hundieron en su iniquidad.Al verlos angustiados y escuchar su clamor,Dios se acordó del pacto que había hecho con ellos y por su gran amor les tuvo compasión.Hizo que todos sus opresores también se apiadaran de ellos.

¡Sálvanos, Señor, Dios nuestro! Vuelve a reunirnos de entre las naciones,para que demos gracias a tu santo nombre y alabarte sea nuestra gloria.

¡Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, eternamente y para siempre!

Que todo el pueblo diga: «¡Amén!».

¡Aleluya!

Estimado lector:

En Salmos 106:34-48, el salmista recuerda cómo Israel no destruyó a los pueblos que Dios les señaló, sino que se mezcló con los paganos, adoptó sus costumbres e incluso sacrificó a sus hijos a los ídolos. Sin embargo, cada vez que clamaron, Dios se acordó de Su pacto y tuvo compasión.

El tema central es la Misericordia constante de Dios frente al pecado persistente de Su pueblo. El pecado destruye y corrompe; un alma corrupta no puede mostrar sus capacidades, como dijo Spurgeon: «Estamos en la cárcel del pecado y es imposible librarnos por cuenta propia». Solo la Gracia de Dios puede abrir esa puerta.

Para Israel, la mezcla con los paganos trajo esclavitud espiritual; para el cristiano de hoy, la tentación de conformarse al mundo produce la misma corrupción. Todo creyente debe proteger su libertad en Cristo, evitando las alianzas que comprometen su Fe, y corriendo siempre hacia la Misericordia de Dios cuando ha fallado.

El beneficio de acudir a la Misericordia divina es la restauración que el esfuerzo propio nunca puede lograr. En momentos de caída, conviene recordar que el mensaje que Dios más quiere hacernos llegar es el mensaje de perdón, porque Su Amor es más fuerte que nuestro pecado.