SALMOS 121:5-8
Estimado Lector:
El salmista recuerda que, en los momentos difíciles, nadie está solo. El auxilio de los creyentes no proviene de la fuerza personal, las conexiones o las astutas estrategias, sino del Señor, Creador del cielo y la tierra.
(Vs. 5 al 8), muestran esa protección divina en la vida del creyente. Dios no es un guardián distante, ni un espectador de luchas humanas. Cuida de Sus hijos, personal e inquebrantablemente. No delega Su amor o protección, sino permanece a su lado en cada paso del camino, en tiempos de luz y oscuridad.
La protección de Dios está presente en medio de los desafíos de la vida, de la naturaleza y las amenazas de los hombres. Él guarda a Sus hijos en el hogar y en el camino.
Su protección no tiene límite de tiempo. Él Dios cuida “desde ahora y para siempre”. No hay lugar donde Su mano no pueda alcanzar, ni situación que Su amor deje de cubrir.
Por eso, cuando el temor intente ganar terreno o la incertidumbre amenace con debilitar la fe, el creyente puede alzar la mirada con confianza: su auxilio viene del Señor.