SALMOS 120:5-7
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El Salmo 120 presenta un lamento personal sobre las difíciles condiciones de vida que enfrenta el salmista: “¡Ay de mí, que habito en Mesec, que moro entre las tiendas de Cedar!” (Salmo 120:5, ESV).
Mesec y Cedar eran lugares distantes, conocidos por la hostilidad de sus habitantes. La sensación de estar en una tierra ajena y rodeado de quienes no comparten los mismos valores ni buscan la paz refleja un sentimiento de alienación que puede ser familiar para quienes se han sentido fuera de lugar o en un entorno adverso.
Los versículos finales destacan el anhelo de paz en contraste con la actitud beligerante de quienes lo rodean. La determinación de mantenerse fiel a los principios divinos, incluso en circunstancias adversas, resalta la tensión entre la búsqueda de la rectitud y la realidad de un mundo lleno de conflictos.
Este salmo recuerda que, en tiempos de angustia, siempre es posible clamar al Señor, quien es fiel para escuchar y responder. Además, reafirma que la justicia divina prevalecerá sobre la falsedad y la maldad, animando a mantener el compromiso con la paz y la integridad, aun en medio de la hostilidad.