SALMOS 122:6-9
Estimado lector:
Este salmo, es parte de los “Cánticos de los peregrinos”, entonados por los israelitas al subir a Jerusalén para las festividades. Fue escrito por David, y refleja su amor por la ciudad santa, no solo como capital política, sino como el centro espiritual de Israel.
Gramaticalmente, el texto usa imperativos como “pidan” y “procuraré”, lo que indica un llamado activo a interceder y trabajar por la paz.
Contextualmente, Jerusalén simbolizaba la presencia de Dios y la unidad del pueblo, por lo que su bienestar era esencial para la estabilidad nacional y espiritual.
Este llamado sigue vigente. Jerusalén representa el lugar donde Dios habita con Su pueblo; y, todo creyente, está llamado a orar y trabajar por la paz en las ciudades, familias e iglesias. No se trata solo de evitar conflictos, sino de ser agentes de reconciliación y bienestar en el entorno. ¿Cómo se puede hoy contribuir a la paz en cada comunidad? Orando, actuando con amor y siendo un instrumento de Dios para transformar el entorno.