SALMOS 122:3-5
Estimado Lector:
Los versículos 3-5 de este salmo tienen una connotación conceptual y teológica en relación con la ciudad de Jerusalén, edificada por Dios para que el pueblo de Israel se congregara allí y lo adorara (2 Crónicas 5:2; 20:9). Este salmo era cantado durante las fiestas de la Pascua, los Tabernáculos y las Primicias.
Para David, Jerusalén era una ciudad de gran importancia. La conquistó y la escogió como sede de su gobierno porque era el Monte Santo, la ciudad del Gran Rey, la ciudad de Dios (Salmo 48:2).
Para el creyente, Jerusalén es el escenario de muchos eventos clave en la vida de Jesús durante su ministerio en la tierra. También representa el cumplimiento de la promesa de Dios: un lugar donde Él habitará con su pueblo en armonía, sin dolor, tristeza ni muerte: la Jerusalén celestial.
Si Dios escogió un lugar para ser adorado y exaltado, hoy todo creyente debe recordar que, independientemente del lugar donde se congregue, debe haber un mismo anhelo y sentir espiritual: dejar atrás la antigua naturaleza pecaminosa y abrazar un nuevo estilo de vida, marcado por la verdad, la bondad y la santidad. De esta manera, se adora y glorifica al Señor, experimentando su poder, creciendo en conocimiento y fortaleciendo la fe.