LA HUMILDAD DEL CORAZÓN

Apr 3, 2025

SALMOS 131: 1-3

Nueva Traducción Viviente

Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén. Salmo de David.

131 Señor, mi corazón no es orgulloso;
    mis ojos no son altivos.
No me intereso en cuestiones demasiado grandes
    o impresionantes que no puedo asimilar.
En cambio, me he calmado y aquietado,
    como un niño destetado que ya no llora por la leche de su madre.
    Sí, tal como un niño destetado es mi alma en mi interior.

Oh Israel, pon tu esperanza en el Señor,
    ahora y siempre.

Estimado lector:

Este salmo refleja una actitud de humildad y confianza en Dios. Resalta un principio clave: “Dios resiste a los soberbios, pero da gracia a los humildes” (Proverbios 3:34, Santiago 4:6, 1 Pedro 5:5). A pesar de los logros y propósitos individuales, la autosuficiencia y el orgullo no conducen a una relación genuina con Dios.

También se enfatiza la importancia de evitar la ambición desmedida. No se trata de buscar posiciones o reconocimiento más allá de lo que Dios dispone en cada tiempo. Jesús enseñó la importancia de aceptar los lugares de servicio con humildad, confiando en que Dios exalta en el momento oportuno (Lucas 14:8-11).

La búsqueda de grandeza y logros puede desviar la verdadera esencia del servicio. En lugar de enfocarse en hacer grandes cosas, este salmo invita a aquietar el alma y descansar en Dios. No se trata de alcanzar más, sino de aprender a confiar plenamente en Él.

Así como el proceso de destete no ocurre de manera natural para un niño, depender completamente de Dios es un aprendizaje continuo. La verdadera satisfacción se encuentra en alinear la vida con Su voluntad: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió” (Juan 4:34).