HABLANDO SU PALABRA

Mar 15, 2025

SALMOS 119:169-176 Tau = Salvación

Estimado lector:

El tema central de esta última estrofa del Salmo 119 es la salvación. En primer lugar, el salmista clama a Dios, pidiendo ser rescatado conforme a su promesa: “escucha mi clamor”, “rescátame como prometiste”, “tiéndeme tu mano amiga para socorrerme” y “he deseado tu salvación”.

El salmista reconoce que, en algún momento, estuvo descarriado como una oveja perdida, pero Dios lo salvó y le dio vida. Esta es una realidad que afecta a toda la humanidad, pues todos han pecado y se han apartado del buen camino, tal como lo expresa Isaías 53:6:

“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.”

La obra de salvación se llevó a cabo a través del sacrificio del Cordero de Dios, quien llevó sobre sí los pecados de la humanidad y murió en lugar de todos, con el propósito de reconciliar a las personas con Dios y otorgarles vida eterna (Isaías 53:5; 10-11)

La salvación pertenece a Dios, quien está sentado en el trono, y al Cordero. A Él le corresponden la bendición, la gloria, la sabiduría, la acción de gracias, la honra, el poder y la fortaleza.