SALMOS 129:1-8
Nueva Traducción Viviente
Cántico para los peregrinos que suben a Jerusalén.
129 Desde mi temprana juventud, mis enemigos me han perseguido.
Que todo Israel repita:
2 Desde mi temprana juventud, mis enemigos me han perseguido,
pero nunca me derrotaron.
3 Tengo la espalda cubierta de heridas,
como si un agricultor hubiera arado largos surcos.
4 Pero el Señor es bueno;
cortó las cuerdas con que me ataban los impíos.
5 Que todos los que odian a Jerusalén[a]
retrocedan en vergonzosa derrota.
6 Que sean tan inútiles como la hierba que crece en un techo,
que se pone amarilla a la mitad de su desarrollo,
7 que es ignorada por el cosechador
y despreciada por el que hace los manojos.
8 Y que los que pasan por allí
se nieguen a darles esta bendición:
«El Señor los bendiga;
los bendecimos en el nombre del Señor».
Estimado lector:
Los judíos fueron perseguidos durante siglos; sin embargo, sus enemigos, nunca triunfaron ni prevalecieron contra ellos. Este es su feliz testimonio.
Podría decirse que, el principal logro del pueblo judío ha sido la supervivencia. “Los judíos son los pueblos étnicos distintos más duraderos del planeta. Han sido calumniados, odiados, perseguidos, expulsados, asediados y asesinados a lo largo de su larga existencia, pero han sobrevivido intactos”.
Los enemigos de Israel eran fuertes e inteligentes; pero no más grandes que Dios, quien libró a Su pueblo de los impíos, que los restringían y esclavizaban. El salmista no solo oraba para que los israelitas fueran librados de sus enemigos, sino también para que Dios aplicara Su justicia a sus enemigos.
La bendición de Dios es lo más grande que puede disfrutar la vida humana, proporcionando bondad a todos los aspectos de la vida. Y, el salmista oraba para que no la recibieran los que odiaban a Jerusalén e Israel.
El creyente, como pueblo de Israel insertado por JESUCRISTO, debe apropiarse de esta promesa de prevalecer por Su Infinita Misericordia. No hay guerra que se levante contra el creyente, porque ya JEHOVÁ venció.