SALMOS 120:1-4
Estimado Lector:
Este pasaje establece un tono de lamento y súplica, reflejando la angustia del salmista y su anhelo de la intervención divina en un mundo lleno de engaño y hostilidad.
Comienza con un clamor desesperado: “En mi angustia clamé al SEÑOR, y Él me respondió”. Este reconocimiento inmediato de la respuesta de Dios introduce un tono de esperanza, incluso en medio del sufrimiento. Subraya una verdad fundamental: Dios es fiel para escuchar y responder a los clamores de su pueblo.
A continuación, el salmista describe la causa de su aflicción: está rodeado de engaño y falsedad. El dolor causado por acusaciones injustas o palabras malintencionadas puede ser profundamente hiriente y aislante. Su súplica no es solo un pedido de alivio personal, sino también un clamor por justicia y verdad.
El pasaje continúa con una advertencia sobre las consecuencias que esperan a los engañadores. La imagen de “flechas agudas” y “brasas ardientes” evoca un juicio severo e inminente.
Este lenguaje refleja la confianza del salmista en la justicia divina. Él cree que quienes practican la mentira y el engaño, tarde o temprano, enfrentarán el juicio justo de Dios.