UNA DECISIÓN CON SACRIFICIO

May 7, 2026

Rut 4:1-6

Booz, por su parte, subió hasta la puerta de la ciudad y se sentó allí. En eso pasó el pariente, que él había mencionado, responsable de redimirlas.

—Ven acá, amigo mío, y siéntate —dijo Booz.

El hombre fue y se sentó.

Entonces Booz llamó a diez de los jefes de la ciudad y les dijo:

—Siéntense aquí.

Y ellos se sentaron. Booz dijo al pariente redentor:

—Noemí, que ha regresado de la tierra de Moab, está vendiendo el terreno que perteneció a nuestro hermano Elimélec. Consideré que debía informarte del asunto y sugerirte que lo compres en presencia de estos testigos y de los jefes de mi pueblo. Si vas a comprar el terreno, hazlo. Pero si no lo vas a comprar, dímelo, para que yo lo sepa. Porque ningún otro tiene el derecho de redimirlo, sino tú y, después de ti, yo tengo ese derecho.

—Yo lo redimo —contestó.

Pero Booz aclaró:

—El día que adquieras el terreno de Noemí, adquieres también a Rut la moabita, viuda del difunto, a fin de conservar su nombre junto con su heredad.

—Entonces no puedo redimirlo —respondió el pariente redentor—, porque podría perjudicar mi propia herencia. Redímelo tú; te cedo mi derecho. Yo no puedo ejercerlo.

Estimado lector:

Booz se presenta a la puerta de la ciudad y confronta al pariente más cercano con el derecho de redimir la heredad de Elimélec. Cuando este pariente descubre que también debe tomar a Rut como esposa, renuncia a su derecho, temiendo perjudicar su propia herencia. Booz, en cambio, acepta con determinación.

El tema principal es el Sacrificio como expresión del verdadero Amor redentor. Mientras uno calculó el costo y se retiró, Booz estuvo dispuesto a pagar el precio sin reservas, prefigurando a Cristo, quien no dudó en sacrificarse para redimirnos cuando nadie más podía hacerlo.

Para Israel, el pariente redentor representaba la justicia y la protección del linaje; para el cristiano de hoy, Booz es figura de Cristo, nuestro Redentor, que pagó con Su sangre lo que nosotros jamás podríamos pagar.

Todo creyente debe examinar si su fe produce acciones concretas de Compasión y Sacrificio. No basta con sentir empatía; es necesario obrar conforme al Amor de Dios, aun cuando implique un costo personal. Si la necesidad de alguien coincide con nuestra capacidad de suplirla, solo queda una cosa: actuar.

La recompensa del Sacrificio por Amor es inmensa: Booz recibió no solo a Rut como esposa, sino un lugar en el linaje del Mesías. Dios honra a quienes sirven con generosidad.

En momentos de decisión, conviene preguntarse: ¿estoy dispuesto a sacrificar mi comodidad para ser instrumento de Dios? La Compasión que se traduce en acción refleja el corazón del Señor.