¡SEA TU GLORIA PARA SIEMPRE!

Apr 25, 2026

Salmos 104:24-35

¡Oh Señor, cuán numerosas son tus obras! Todas ellas las hiciste con sabiduría. Rebosa la tierra con todas tus criaturas.Allí está el mar, ancho y vasto, que abunda en animales, grandes y pequeños, cuyo número es imposible conocer.Allí navegan los barcos, y ese Leviatán que tú creaste para jugar con él.

Todos ellos esperan de ti que a su tiempo les des su alimento.Tú les das y ellos recogen; abres tu mano y se colman de bienes.Si escondes tu rostro, se aterran;si les quitas el aliento, mueren y vuelven al polvo.Pero si envías tu Espíritu, son creados, y así renuevas la faz de la tierra.

Que la gloria del Señor perdure eternamente; que el Señor se regocije en sus obras.Él mira la tierra y la hace temblar; toca los montes y los hace echar humo.

¡Cantaré al Señor toda mi vida! ¡Cantaré salmos a mi Dios mientras exista!Quiera él agradarse de mi meditación; yo, por mi parte, me regocijo en el Señor.Que desaparezcan de la tierra los pecadores y que los malvados dejen de existir.

¡Bendice, alma mía, al Señor!

¡Aleluya!

Estimado lector:

En Salmos 104:24-35, el salmista contempla la inmensidad de las obras de Dios: el mar con sus criaturas incontables, el Leviatán que juega en las aguas y toda criatura que espera su alimento de la mano del Señor. Cuando Dios envía Su Espíritu, la faz de la tierra se renueva.

El tema central es la Gloria eterna de Dios manifestada en la Sabiduría infinita de Su creación. Las obras del Señor son tantas que es imposible enumerarlas; cada una fue hecha con una Sabiduría que sobrepasa la imaginación humana. Toda la creación depende de Él para subsistir, y es Su Gracia la que provee en el momento justo.

Para el salmista, cantar «¡Sea la Gloria del Señor para siempre!» era la respuesta natural ante tanta Majestad; para el cristiano de hoy, contemplar la creación con ojos de Fe produce la misma alabanza. Todo creyente debe responder a la Sabiduría creadora de Dios con adoración continua, reconociendo que cada detalle del universo lleva la firma de Su Poder.

El beneficio de meditar en las obras de Dios es un corazón que se maravilla y una boca que no puede callar Su alabanza. En momentos de duda sobre el cuidado de Dios, conviene levantar los ojos a la creación y recordar que el mismo Dios que sostiene el universo sostiene nuestra vida.