ARREPENTIMIENTO POR LA DESOBEDIENCIA

Apr 28, 2026

Salmos 106:1-12

¡Aleluya!

Den gracias al Señor porque él es bueno; su gran amor perdura para siempre.

¿Quién puede proclamar las proezas del Señor o expresar toda su alabanza?Dichosos los que practican la justicia y hacen siempre lo que es justo.

Acuérdate de mí, Señor, cuando muestres tu bondad a tu pueblo; ven en mi ayuda el día de tu salvación,para que yo pueda disfrutar del bienestar de tus escogidos, participar de la alegría de tu pueblo y expresar mis alabanzas con tu heredad.

Hemos pecado, lo mismo que nuestros antepasados; hemos hecho lo malo y actuado con iniquidad.Cuando nuestros antepasados estaban en Egipto, no tomaron en cuenta tus maravillas,no recordaron la inmensidad de tu gran amor y se rebelaron junto al mar, el mar Rojo.Pero Dios los salvó, haciendo honor a su nombre, para mostrar su gran poder.Reprendió al mar Rojo y este quedó seco; los condujo por las profundidades del mar como si cruzaran el desierto.Los salvó del poder de quienes los odiaban; los rescató del poder de sus enemigos.Las aguas envolvieron a sus adversarios y ninguno de estos quedó con vida.Entonces ellos creyeron en sus promesas y le entonaron alabanzas.

Estimado lector:

En Salmos 106:1-12, el salmista da gracias al Señor porque Él es bueno y Su Amor perdura para siempre. Luego recuerda cómo el pueblo olvidó las obras de Dios, se rebeló junto al mar, pero aun así el Señor los salvó por amor de Su nombre, para mostrar Su Poder.

El tema central es el arrepentimiento como puerta hacia la verdadera felicidad. La vida posee abundantes elementos trágicos, y el hombre persigue la felicidad porque se encuentra en medio de la tragedia. Pero la felicidad no es un objetivo directo; es un producto secundario de vivir en obediencia a Dios. Quien busca la felicidad como fin la pierde; quien busca a Dios la encuentra como regalo.

Para Israel, la desobediencia los llevó a tragedias que ellos mismos provocaron; para el cristiano de hoy, el patrón es el mismo: alejarse de Dios produce vacío, y el arrepentimiento restaura la comunión. Todo creyente debe examinar si está persiguiendo felicidad aparte de Dios o si ha descubierto que la verdadera dicha nace de la obediencia.

El beneficio del arrepentimiento genuino es la restauración del Gozo que el pecado había robado. En momentos de tragedia personal, conviene volver al Señor con humildad, sabiendo que Su Amor perdura para siempre y que Él salva por amor de Su nombre.